Una tarde rara

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Esa tarde, me sentía realmente extraña, pensaba que era la comida o tan solo un mareo, pero no lo sabía. Como todas las tardes de domingo quedamos con los patinetes, yo continuaba sin estar bien pero me arriesgue a subir.
Cuando llegue me estaban esperando, yo siempre tan impuntual, así que no tardamos nada en dar ideas sobre dónde ir.
Decidimos ir a la gasolinera a comprar la merienda ya que era domingo y estaba todo cerrado. Al llegar, dejamos los patinetes fuera i entramos a comprar.
Una vez terminados subimos hasta el parque del tranvía donde allí tuve un pequeño problema. Empecé a vomitar detrás de un árbol y cuando ya me encontraba mejor, me senté un rato y más tarde me puse a saltar con el patinete.
Una de las veces en las que salte, me caí al suelo, me hice una pequeña rascada en el brazo, pero la segunda vez, me hice un corte con una piedra de lado a lado de la mejilla.
La verdad es que no me dolía mucho, ni me había dado cuenta hasta que uno de mis amigos me lo dijo.
La verdad es que no le hice mucho caso y continúe tirándome.
Cuando llegue a casa mi madre sorprendida me pregunto si estaba bien, yo le conteste que perfectamente y me fui a mi habitación.

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